Hola hermosas/hermosos,
Yo sé que tengo ya casi siglos sin pasarme de manera constante por este espacio y créanme que lo siento mucho. La verdad extraño mucho nuestras conversaciones diarias en forma de comentarios e intervenciones en nuestros respectivos blogs. La vida me ha estado cambiando últimamente y hasta ahora puedo sentarme "tranquilamente" a platicar con ustedes. Desde el año pasado en que me mudé de piso y se los comenté en esta entrada me han sucedido una serie de eventos que han resultado en una segunda mudanza (de hecho es mi novena desde que vivo en Canadá). La diferencia es que ahora me mudé no solamente de piso sino también de ciudad. Desde este verano vivo en la hermosísima ciudad de Montreal, en la provincia de Québec. Estoy más que feliz ya que yo considero Montreal como mi hogar adoptivo (mi ciudad mexicana está tan lejos que la visito una vez por año). La ciudad es divina, llena de cultura, de arte, de color, de moda. Tiene su lado muy europeo, entre francés e inglés que fueron los países colonizadores y cuya influencia se nota bastante en muchos aspectos. Pero bueno, en esta ocasión no quiero hablarles de la ciudad de mis amores ya que tendré más de una ocasión para hacerlo.

